sábado, 4 de agosto de 2007
Las simples cosas
"Obligado por el investigador a analizar y decir lo que estaba haciendo -¡cómo ansiaba estar a solas con la Eternidad en una flor, con la Infinitud en las cuatro patas de una silla y con lo Absoluto en los pliegues de unos pantalones de franela!-, advertí que estaba eludiendo deliberadamente las miradas de quienes estaban conmigo en la habitación, tratando deliberadamente de no darme demasiada cuenta de sus presencias. Una de aquellas personas era mi mujer y otra, un hombre al que respetaba y tenía mucha simpatía, pero ambos pertenecían al mundo del que, por el momento, la mescalina me había liberado, al mundo de los sí mismos, del tiempo, de los juicios morales y las consideraciones utilitarias; al mundo -y era este el aspecto de la vida humana el que quería ante todo olvidar- de la afirmación de si mismo, de la presunción, de las palabras excesivamente valoradas y de las nociones adoradas idolátricamente." (Aldous Huxley, Las Puertas de la Percepción).
Lección de vida
"De esa época venían sus teorías más bien simplistas sobre la relación entre lo físico de las mujeres y sus aptitudes para el amor. Desconfiaba del tipo sensual, las que parecían capaces de comerse crudo a un caimán de aguja, y que solían ser las más pasivas en la cama. Su tipo era el contrario: esas ranitas escuálidas por las que nadie se tomaba el trabajo de volverse a mirar en la calle, que parecían quedar en nada cuando se quitaban la ropa, que daban lástima por el crujido de los huesos al primer impacto, y sin embargo podían dejar listo para el cajón de la basura al más hablador de los machucantes. Había tomado notas de esas observaciones prematuras con la intención de escribir un suplemento práctico del Secretario de los Enamorados, pero el proyecto sufrió la misma suerte del anterior después de que Ausencia Santander lo volteó al derecho y al revés con su sabiduría de perro viejo, lo paró de cabeza, lo subió y lo bajó, lo volvió a parir como nuevo, le hizo trizas sus virtuosismos teóricos, y le enseñó lo único que tenía que aprender para el amor: que a la vida no la enseña nadie."
(Gabriel García Marquez. El amor en los tiempos del cólera)
(Gabriel García Marquez. El amor en los tiempos del cólera)
domingo, 29 de julio de 2007
Insanity
"Conforme a esta teoría, cada uno de nosotros es potencialmente Inteligencia Libre. Pero, en la medida en que somos animales, lo que nos importa es sobrevivir a toda costa. Para que la superviviencia biológica sea posible, la Inteligencia Libre tiene que ser regulada mediante la válvula reducidora del cerebro y del sistema nervioso. Lo que sale por el otro extremo del conducto es un insignificante hilillo de esa clase de conciencia que nos ayudará a seguir con vida en la superficie de este planeta determinado. Para formular y expresar el contenido de este reducido conocimiento, el hombre ha inventado y incesantemente elaborado esos sistemas de símbolos y filosofías implícitas que denominamos lenguajes. Cada individuo se convierte en seguida en el beneficiario y la víctima de la tradición lenguística en la que ha nacido: el beneficiario en cuanto el lenguaje procura acceso a las acumuladas constancias de la experiencia ajena y la víctima en cuanto lo confirma en la creencia de que ese reducido conocimiento es el único conocimiento y en cuanto deja hechizado su sentido de la realidad, de modo que cada cual se inclina demasiado a tomar sus conceptos por datos y sus palabras por cosas reales" (Aldous Huxley, Las Puertas de la Percepción).
sábado, 28 de julio de 2007
De tripas
Imperfectos. Impulsivos. Eso somos. Actuamos por impulso. Eso que late en el pecho, eso que nos pone rojos. Esas manchitas en la piel, la sangre en las venas. Un poco de como somos sin ser lo que debemos. Un poco del humano que llevamos adentro. Un poco de ser siendo...
Mi elección
Si las puertas de la percepción quedaran depuradas, todo se habría de mostrar al hombre tal cual es: infinito.
William Blake
Así empieza el libro de Aldous Huxley, "Las Puertas de la Percepción"... luego les cuento como sigue...
William Blake
Así empieza el libro de Aldous Huxley, "Las Puertas de la Percepción"... luego les cuento como sigue...
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